En la industria de la beneficiación de minerales, la eficiencia del tamizado desempeña un papel crítico para garantizar la calidad del producto final y controlar costos operativos. El tamiz vibratorio en forma de Y se posiciona como una solución tecnológica de alto rendimiento gracias a su avanzada estructura, que combina elementos internacionales optimizados localmente, orientados a mejorar la precisión y estabilidad del cribado.
Los procesos tradicionales de cribado en la beneficiación minera enfrentan problemas recurrentes como la obstrucción frecuente de mallas, baja tasa de clasificación y elevado consumo energético. Estos factores impactan negativamente en la productividad y la calidad del concentrado, dificultando cumplir con especificaciones técnicas cada vez más exigentes.
Un estudio reciente indica que en plantas estándar, la eficiencia de cribado puede caer hasta un 65% debido a una instalación subóptima o equipos desactualizados, lo que prolonga tiempos de procesamiento y eleva los costes operativos.
Ante estos retos, Zhengzhou Kunlian Machinery ha aplicado una estrategia de transferencia tecnológica internacional para adaptar y optimizar los tamices vibratorios tipo Y al contexto y recursos locales. El resultado es un equipo robusto y versátil que mejora notablemente la eficiencia operativa mediante innovaciones que fusionan estabilidad estructural, potencia de vibración, configuraciones flexibles y sistemas de transmisión confiables.
Estudios de caso en operaciones mineras en Asia y América Latina muestran que la implementación del tamiz Y logra un aumento promedio del 30% en la eficiencia de clasificación, con reducciones significativas en consumo energético (entre 15%-20%) y mantenimiento. Además, el diseño modular permite ajustes rápidos, facilitando la adaptación a distintos tipos de mineral y granulometrías.
Clientes reportan no solo un aumento de la producción sino una mejora notable en la pureza del concentrado, incrementando el valor comercial del mineral procesado. Al disminuir tiempos muertos por mantenimientos y ajustes, las plantas logran mayor continuidad operativa y menores costos indirectos.
Un análisis interno muestra que los costos operativos pueden reducirse hasta un 18% gracias a la eficiencia energética y menor desgaste de repuestos.